Para cuidar un caballo se necesita amor y dedicación, pero más allá de nuestra conexión con él, necesitamos consejos especializados para poder darle la atención requerida. Entre las cosas más importantes para cuidar a un caballo están su refugio, alimentación y limpieza.

Para el refugio debemos verificar que sea adecuado, un caballo debe contar siempre con un espacio cómodo que lo proteja del calor, lluvia y nieve. Este espacio debe ser seguro y seco, y debe tener un lecho para que nuestro caballo duerma mejor (duermen mejor acostados aun cuando lo pueden hacer de pie).

Para su lecho se debe buscar un material cómodo, cálido y que no contenga esporas fúngicas, ya que buscamos evitar que se enferme nuestro caballo. La paja a pesar de ser económico tiene el problema de las esporas por lo cual será mejor recurrir a las virutas de madera sin polvo ya que es más limpio ¡vale la pena pagar un poco más! ¡no arriesgues la salud de tu caballo!

Para su alimentación debemos tener un control de cuánto suele comer, un caballo promedio consume 9 kilos diariamente, aunque suene a una cantidad grande, tienen estómagos delicados, por eso es que no suelen tener una cantidad limitada de comidas diarias sino que prefieren mordisquear todo el día.

No lo alimentes con heno con polvo, grupos de plantas u otros residuos ya que puede ocasionarle problemas estomacales y respiratorios. Tampoco un heno amarillo, mohoso, polvoriento o con mal olor. El heno adecuado debe ser verdoso, puede ser hierba o alfalfa (o combinados), varía su alimentación con avena, pienso dulce o granos.

Sin embargo, esto no es suficiente, existen minerales que necesita y no obtienen en su alimentación. Debes complementar su dieta con sal, que la requieren para tener sus electrolitos equilibrados y así poder regular las secreciones (orina, saliva, sudor, mocos...), las funciones cardíacas y sus sistemas de hidratación. Si rechaza la sal (la puede rechazar hasta teniendo antojos de sal), añade sal a su comida.

Estos animales necesitan grandes consumos de agua, al menos 30 litros diariamente. Debe estar limpia y fresca, por lo cual se debe lavar el contenedor semanalmente, aunque se recomienda que se les proporcione agua a través de una tubería.

Para la limpieza los caballos necesitan ser acicalados a diario y un champú especial en sus baños. La frecuencia dependerá de su actividad física, si trabaja mucho se bañará inmediatamente para retirar el sudor y que tenga mejor descanso, en caso contrario, de no tener mucha actividad, puedes bañarlo una vez a la semana para eliminar la suciedad acumulada. Lo podrás hacer tanto en verano como en invierno, pero recuerda que en caso de ser durantes el invierno, es necesario secarlo en un solárium para evitar que enferme.

El cepillado es otra parte fundamental en su limpieza y debe ser diario, debes desenredar su cola y melena y quitar las hierbas que se enreden en ellas. Al cepillar, el masaje ayudará a su piel y pelo, otorgándole brillo y elasticidad.