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  • Primera aproximación al potro recién nacido

    En esta entrada explicaré, siempre siguiendo las directrices y principios de una doma racional los primeros pasos a seguir para establecer una primera relación con el potro recién nacido.
    Según las directrices que yo sigo no es necesario empezar la educación del potrillo en las dos horas siguientes al parto pero tampoco deberemos esperar dos años. Antes de explicar los pasos a seguir expondré unos principios básicos que me parece imprescindible respetar:

    1.- Respetar la intimidad de la yegua y de su potro durante las dos primeras horas, interviniendo lo menos posible, a menos que el potro este demasiado débil para levantarse o que la madre lo rechace. No se debe olvidar que el potro pertenece a su madre antes que a nosotros asique un poco de respeto.

    2.-Aproximanos al potro con dulzura y respeto sin aprovecharnos de su fragilidad, en vez de placarlo contra el suelo o empezar a meterle los dedos en lo ollares…etc.

    El potrillo es curioso por naturaleza y acudirá hasta nosotros desde su primer encuentro. La primera vez solo tenemos que agacharnos ponernos a su altura y esperar; al cabo de unos minutos se acercará para olernos: ¡Sobre todo no debemos movernos! Si parece confiado podemos rascarle suavemente el pecho con los dedos durante uno o dos segundos, después retiramos la mano y volvemos a repetir este gesto varias veces.

    De vez en cuando debemos retirarnos claramente para verificar que dejamos “respirar” al potro. Este sistema de sucesivas aproximaciones y retiradas debemos repetirlo hasta que el potro se encuentre completamente a gusto tras este primer contacto.
    Siempre se recomienda no tocar la cabeza o la nariz en estos primeros contactos porque es su parte más delicada y puede desencadenar un reflejo de huida. Lo que buscamos es precisamente lo contrario, es decir, que el potro escoja permanecer a nuestro lado y además que esta situación le resulte agradable.

    Volvamos a retroceder y pidámosle que haga un primer paso hacia nosotros para así poder iniciar el aprendizaje del movimiento controlado. La repetición de este ejercicio le educa y le enseña a acercarse a nosotros con confianza. En el campo, por ejemplo, vendrá a vernos cuando vayamos a buscarlo.

    Esto podemos repetirlo durante los dos primeros días de vida para después pasar a la lección de la desensibilización del cuerpo y de la cabeza. Lecciónes que explicaré en la próxima entrada.
    Este artículo fue publicado originalmente en el blog: Primera aproximación al potro recién nacido iniciado por Kitiara