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  • La alimentación del potro

    El buen potro nace y se hace desde el primer momento, y el primer momento empieza antes de nacer. Ese buen potro que nos ponemos como objetivo es, fundamentalmente, el resultado de tres factores: la selección genética que hagamos, el entrenamiento y la nutrición que le proporcionemos. Junto a esos factores, el control sanitario también tiene una importancia crucial.

    El problema es que a veces nos preocupamos mucho de la selección genética del potro, pero nos olvidamos de los otros factores, sobre todo de la alimentación del potro. Lo cierto es que muchos problemas del potro y de la vida posterior del caballo adulto se atajan controlando adecuadamente la alimentación del potro durante los dos primeros años de su vida.


    Alimentación equilibrada para el potro

    Sobre todo hay que tener cuidado en no centrar total o parcialmente la alimentación del potro en el libre acceso en un prado o cualquier sitio en libertad. Lo más importante es que la dieta del potro se adecue a cada momento y sea variada y le proporcione la energía (proteínas, vitaminas, hierro, etc.) que necesita. Amén, de que deberá tener siempre a mano agua fresca y limpia.

    Para una buena crianza, debe cuidarse especialmente el período de los primeros 18 meses de vida del potro, una etapa crucial en el futuro caballo. Basta tener en cuenta el dato que aporta el veterinario Joaquim Clotet, de Nutrientes Purina, en la “Guía Práctica de la Cría Ecuestre”: en esta etapa es cuando desarrolla más del 90 % de la altura del potro y más de 2/3 de su peso final.


    La sobrealimentación del potro es mala

    Es decir, en el primer año y medio de vida, el caballo dibuja prácticamente su configuración futura. Por ello es necesario cuidar de manera muy especial la cantidad de nutrientes que se le proporcionan y el equilibrio entre esos nutrientes. Sobre todo hay que evitar la escasez de alimentación, la alimentación desequilibrada y la sobrealimentación.

    La sobrealimentación del potro también debe evitarse a toda costa, ya que origina un sobrepeso al potro, que repercute negativamente en su esqueleto todavía débil y en desarrollo. El riesgo existe más de lo que parece, porque el potro es comilón por naturaleza.

    La comida se distribuye adecuadamente a lo largo del día. En todo caso, los potros nunca deben pasar más de ocho horas sin comer nada.


    ANTES DE NACER

    Ya he comentado antes que la buena alimentación del potro empieza antes de nacer. Arranca con la alimentación que pueda obtener la yegua cuando está preñada. Si ha estado bien alimentada, a través de ella el potro durante su etapa fetal se habrá provisto de nutrientes en abundancia como para almacenarlos y compensar cuando la leche cantidad o calidad de leche de la yegua sean insuficientes.

    Así, por ejemplo, durante los últimos meses antes del parto, la yegua consumirá en su dieta un alto contenido en vitaminas y en torno a un 10 o un 20 por cien más de energía.

    Cuando la yegua durante el embarazo se alimenta a base de dietas desequilibradas, escasas y en condición corporal deficiente, es evidente que esto afectará al potro en el parto y en sus primeros días tras el nacimiento. En estos casos los problemas que pueden aparecer con más frecuencia son del tipo de debilidad general y en el sistema inmunológico, defensas naturales escasas, anormalidades esqueléticas. Una mala alimentación del potro le afectará en su desarrollo futuro, pues no contará con las reservas corporales necesarias para sustentar su crecimiento durante períodos críticos.


    HASTA LOS 3 MESES

    El calostro de la yegua, la primera leche que toma el potro al poco de nacer, debe ser consumido por el potro entre las 2 y las 6 primeras horas de vida. Lo normal es que el potro esté de pie y mamando a la media hora de nacer. Si pasadas dos horas no lo ha hecho, conviene estimularlo.

    En el potro y en todos los animales recién nacidos, el calostro adquiere un valor fundamental por su contenido nutricional. Y también porque de alguna forma es la mejor vacuna para el potro, ya que tienen un alto contenido de inmunoglobulinas, que lo van a proteger de infecciones y otras enfermedades.


    Inapetencias del potro

    Otro aspecto que hay que tener presente durante los primeros días y semanas de vida del potro es su posible inapetencia. Puede ocurrir que en los primeros días rehúse comer los alimentos que le presenta su cuidador. Generalmente no pasa nada, es totalmente normal si partimos de la base de que el potrillo está viviendo un período muy complicado, de cambios drásticos y de separación del cuerpo de la yegua. Lo más normal es que en unos días recupere el ritmo de alimentación normal y también su peso adecuado.

    Lo que sí hay que evitar son los gestos nerviosos o enérgicos y desagradables incitándole a comer, porque no se consigue nada. Excepto el aspecto negativo de que el potro asocie la comida con gestos negativos, lo cual no ayudará nada a su desarrollo.

    Junto a la alimentación, hay que intentar una educación al respecto. Por eso desde un primer momento, cuando aún está mamando, hay que lograr que el potro salga al campo y vea como la yegua y los demás caballos pastan. Así imitará el gesto desde el primer momento.


    Avena, hierba, heno

    Lo normal es que durante el primer mes de vida, el potro no tenga otro alimento que la leche de la yegua. Después, por imitación o por necesidad, el potro comienza a comer lo que tiene a mano. Eso hay que controlarlo, para que encuentre a mano lo que realmente es conveniente en su alimentación. Por ejemplo, avena, hierba fresca, heno, etc.

    Más o menos después del primer mes, cuando pasa su cuarta o quinta semana de vida, el potro comienza a comer alimento sólido. Busca de esa manera nutrirse de oligoelementos y sobre todo de hierro, que falta en la leche.

    Es bastante habitual que a partir de las 2 o 3 semanas de vida, el potro picotee de la ración de pienso que le proporcionamos a la yegua. Eso nos lleva a tener cuidado con las kilocalorías que recibe el potro en su alimentación, que no sea excesiva la energía que recibe en la alimentación. Lo que realmente necesita el potro en los primeros meses es un alto nivel de proteínas para el correcto desarrollo de sus huesos y tejidos.

    Cuando han pasado dos o tres meses de vida, la leche de la yegua generalmente es ya escasa para el potro. Básicamente, porque no aporta el cobre y el hierro que el potro necesita. Pero aunque el potro empiece a sentir un claro interés por el alimento de las yeguas y de los otros caballos, hay que tener en cuenta que su alimentación no debe responder únicamente al libre acceso. Todo lo contrario, la alimentación debe ser dirigida por el cuidador, vigilada para garantizar que es la adecuada.


    Comida en gránulos para el potro

    Y teniendo en cuenta las peculiaridades del potro, que generalmente separa y segrega el alimento, lo aconsejable es proporcionarle la comida en forma gránulos. Muchos mejor así que proporcionarle alimento en harinas o multipartículas.

    El potro tiene una curva de crecimiento muy rápido. Su peso se dobla el primer mes de vida, a razón de aumentos de peso que pueden llegar 1,5 Kg por día. Y entre el primer y el tercer mes y medio, más o menos se vuelve a duplicar su peso.


    HASTA LOS 6 MESES

    Como ya he señalado antes, hasta los seis meses de vida el potro se alimenta de su madre. En realidad, depende de la yegua prácticamente para todo. Es decir, como el potro se alimenta de leche materna totalmente (los primeros meses) o parcialmente, realmente se crea una dependencia casi total del potro hacia la yegua madre.

    Sin embargo, su alimentación no se desarrolla de igual manera durante ese primer medio año de vida. De hecho, a partir de los 2 o 3 meses, la leche de la yegua ya no proporciona todas las necesidades nutricionales del potrillo.


    El destete del potro

    Por tanto, nos encontramos con unas carencias que hay que cubrir por otros medios. La mejor manera de suplir esas carencias, la que suelen aconsejar los veterinarios, es la de atajar esas deficiencias en la alimentación del potro proporcionándole cada día raciones de grano o concentrado, como he señalado antes.

    Cuando pasa este primer medio año, llega el tiempo del destete del potro. Situación nada fácil, porque realmente destete equivale a hablar de separación de la yegua y el potro. Y en esa etapa se alcanza un momento delicado en cuanto a la alimentación. Hay que tener una especial sensibilidad y un cuidado con la alimentación que le vamos a dar al potro en sustitución de la leche materna de la yegua.


    El momento del destete

    Como decía, el destete suele realizarse hacia los 6 meses de edad, bien de forma progresiva o de golpe. Si se retrasa demasiado el destete del potro, corremos el peligro de subalimentar al potro durante los tiempos que siguen a su desarrollo, cosa que retrasa su velocidad de crecimiento del potro.

    Pero también puede ocurrir lo contrario, un destete demasiado precipitado del potro, que genera consecuencias negativas en los futuros reproductores, ya que así se disminuye la fertilidad y se producen potros pequeños, con baja velocidad de crecimiento y con esqueleto poco resistente.

    Realmente, lo adecuado es elegir el momento del destete teniendo en cuenta las peculiaridades y situación de cada caso. Así, es preferible adelantarlo cuando vemos que la yegua tiene una producción de leche más bien baja y resulta escasa para el potrillo. Por el contrario, lo adecuado es retrasarlo cuando se el potro tiene un consumo de alimento complementario muy bajo, por las razones que sea.

    El momento adecuado, si queremos aventurar unas condiciones estándares, diremos que se realiza el destete cuando alcanza un peso mínimo del potro, que habrá de establecerse para cada raza y otras circunstancias. Así, en un pura sangre cuando alcanza 225 kg de peso, ya se puede considerar que ha llegado el momento del destete. Otra condición estándar puede ser cuando el potro alcanza un consumo adecuado de alimento, que puede ser entre 3 y 4 kg al día.


    Agua y heno para el potro

    Aquí es donde empieza a aparecer la gran duda: ¿qué le damos al potro cuando deja de mamar de la yegua? Y otra incógnita nada fácil: ¿tenemos que hacer algo para lograr que acepte este cambio y se acostumbre plenamente a lo que supone esta nueva situación para el potro?

    Lo básico y sencillo no ofrece dudas. Habrá que adoptar otras medidas, cuidados y precauciones, pero lo primero y fundamental es proporcionarle al potro agua fresca en abundancia y heno. Y a eso le añadiremos, como es lógico, las raciones habituales de cada de grano y concentrados, raciones con las que ya hemos empezado, aunque suavemente, antes del destete.


    El potro aprende de los caballos

    Pero no sólo es alimentar al potro, sino educarle en la comida. Por eso, lo aconsejable es incentivarle para que desde el primer momento, cuando todavía mama, salga al campo y aprenda, a través de la vida diaria, como todos los caballos pastan en la hierba, incluyendo a la propia yegua. Si lo ve, lo imitará.

    Lo de las cantidades de alimento de grano que le proporcionamos al potro cada día, eso es otro cantar. Si el potro ha cumplido o pasado del medio año de vida, le daremos por los menos 2 kilos de grano en época de cierto calor. Si es invierno podemos ampliar el grano a 3 kilos. Si contamos con hierba a mano, podemos mezclar ese grano con hierba y también con heno.

    Si queremos tener una cifra, digamos que el potro debería alimentarse con unos 450 gramos diarios de pienso especializado por mes de edad, desde los 6 meses.


    La cantidad de comida del potro

    En todo caso, estamos hablando de unas cantidades más o menos estándares, pero no debemos tomarlo como un valor absoluto o inamovible. La cantidad adecuada específica en cada caso dependerán de otros factores particulares. Uno de ellos, ya lo he mencionado, es el relativo a la época del año en la que nos encontremos. Pero hay otros factores a tener en cuenta, como la raza o incluso la propia personalidad del potro.

    Si no estamos seguros de la proporción adecuada de grano y heno, lo mejor que podemos hacer es incrementar la cantidad que ponemos de heno y reducir la que ponemos de grano. Y otro dato a tener muy en cuenta es el de procurar que el potro coma las cantidades adecuadas en dosis repartidas a lo largo del día.


    Observar al potro

    Es importante observar al potro. Así lo conoceremos mejor y podremos actuar rápidamente ante cualquier eventualidad relacionada con la alimentación.

    Una buena regla para tener una idea aproximada de la cantidad de comida adecuada por el potro es saber que a los 6 meses consume diariamente una cantidad de alimentos aproximada al 2 o el 3 por 100 de su peso. Eso es lo que nos lleva a hablar de que el potro puede consumir en el momento del destete de 2,5 a 3 kilos, gramo arriba gramo abajo.

    Al margen de la cuantía, y quizá más importante que eso, porque ya he señalado que lo más importante en la cuantía es no pasarse y generar sobrealimentación en el potro, lo que si hay que vigilar es que estemos proporcionando una alimentación debidamente equilibrada en energía, fibra, proteína, reforzada con minerales y vitaminas. Entre los minerales, primordial el cobre.


    HASTA LOS 18 MESES


    El potro al año y media de vida pesa ya en torno al 85 por cien de su peso adulto. Pero eso, que son unas medidas estándar, va a depender en buena medida de que hayamos cuidado adecuadamente la alimentación del potro. Fundamentalmente, tener en cuanta la regla más básica, que es la desde los 6 meses procurar que el potro tenga a mano agua y heno y complementar esa alimentación diariamente con raciones equilibradas de concentrado o grano.

    Las proporciones entre concentrado y forraje varía mucho en función de la velocidad de crecimiento que queremos lograr con el potro. Por ejemplo, en países productores de P.S.I., que deben competir muy jóvenes, a los 6 meses de edad la proporción adecuada viene a ser algo así como 39 % de forraje y 61 % de concentrado. Sin embargo, en los caballos de silla esas proporciones varía un poco, dejando la proporción más en el entorno del 60 % de forraje y 40 % de concentrado.


    Forraje y concentrado

    Hay una tendencia en los países nórdicos, como Suecia o Noruega, a plantear un aumento en el forraje en la alimentación del potro, para prevenir excesos energéticos.

    En todo caso, tenemos que tener clara la importancia de mantener una base de forraje en la dieta del potro, ya que forraje es fibra. La proporción en la mezcla entre forraje y concentrado va ligada a muchas razones, pero no es la menos importante la de tener en cuenta para ello la velocidad de crecimiento que queremos lograr con el potro.

    En este sentido, no conviene escatimar en cuanto a la calidad del forraje y limpio de polvo e impurezas, y sobre todo libre de humedad. Si queremos tener un dato más o menos estándar, podemos hablar de una cuantía adecuada de forraje diario igual al 1,5 % del peso vivo del potro. Las raciones diarias las incrementamos poco a poco, según el potro va cumpliendo meses. Eso sí, hasta el año y medio, el alimento básico para el potro suele ser la avena, y de esta manera seguro que no nos equivocamos.


    Energía, proteína, minerales y vitaminas

    Como señala Pedro Pérez de Ayala y Esquivias, de Trouw Ibérica SA, en su artículo “Nutrición y alimentos del caballo”, para lograr un desarrollo correcto del potro hay que proporcionarle de forma equilibrada las necesidades de energía, proteína, minerales y vitaminas durante su período de crecimiento.

    A continuación, se reflejan las necesidades en cada uno de estos nutrientes.

    ENERGÍA. Las necesidades energéticas del potro dependen de lo que se llama peso vivo del potro (PV). Todo está muy tasado, e incluso existe un método americano y otro francés. A modo de ejemplo, un caballo de peso adulto entre 200 y 600 kg, las necesidades de energía digestible (ED) en Mcal/d es 1,4 + 0,03 PV, siendo PV el peso vivo del caballo en kg.

    PROTEÍNA. La falta de proteína da lugar a bajo crecimiento y mal aspecto del caballo. En los adultos que no están en crecimiento, las necesidades de proteínas son pocas, pero en el caso de los potros el crecimiento adecuado exige alimentarse con cantidades concretas de proteínas y aminoácidos. Estas necesidades van ligadas a la edad y a la velocidad de crecimiento.

    MINERALES: El potro está en crecimiento, formando el esqueleto, y eso determina unas necesidades de minerales altas. El potro tolera bien los niveles altos de calcio, siempre que se proporcione fósforo en cantidades adecuadas. Los demás minerales generalmente se le suministran al potro mediante complementos vitamínicos minerales.

    VITAMINAS: En el caso de las vitaminas nos encontramos ante un terreno diferente a otros aspectos de la alimentación del potro. Aunque hay algunas recomendaciones, en general las vitaminas en el caballo son poco conocidas y con frecuencia se trata más bien de extrapolación de otras especies. Digamos que lo recomendable es proporcionar al potro complejos vitamínicos, sobre todo con vitaminas B y C. Pero también aquí tengamos presente la conveniencia de no caer en excesos.


    En invierno y en verano

    Por último, tenemos que tener en cuenta que la estación del año también es un factor a tener presente en las cantidades y proporciones de alimentación del potro.

    Así, como señala Álvarez, en invierno conviene echar en la alimentación de por la noche (la cena del potro) unos puñados de cebada integral hervida. Eso le servirá al potrillo para producir energía y mantenerse caliente durante la noche.

    Por el contrario, cuando hace un tiempo de temperaturas más elevadas, como el potro suele permanecer más tiempo en la zona de pasto, conviene reducir la cantidad de concentrado que le proporcionamos. En tal caso, a la hora de la cena apenas le proporcionaremos una pequeña dosis de concentrados.

    Lecturas complementarias

    Por si queréis ampliar vuestras lecturas en este interesante tema de la alimentación del potro, recojo especialmente un par de artículos de dos veterinarios que a mí me parecen de lo mejorcito que he visto.

    Joaquim Clotet, de Nutrientes Purina, en la “Guía Práctica de la Cría Ecuestre”


    http://www.equidina-omolene.com/arti...-DEL-POTRO.pdf

    Pedro Pérez de Ayala y Esquivias, de Trouw Ibérica SA, en su artículo “Nutrición y alimentos del caballo”,

    http://www.ucv.ve/fileadmin/user_upl...de_Equinos.pdf
    Este artículo fue publicado originalmente en el tema del foro: La alimentación del potro iniciado por Gume Ver mensaje original