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  • Las enfermedades del potro

    Como ocurre con las personas, también los caballos tienen enfermedades propias de su etapa bebé. Y de la misma forma que sucede con las personas, su mayor debilidad aconseja un tratamiento más rápido y eficaz.

    Aparato digestivo

    Cólicos del potro. Como los caballos, los potros pueden padecer cólicos y su tratamiento es similar al del caballo, siempre y cuando tengamos en cuenta su debilidad y la necesidad de un tratamiento más urgente.

    Cólicos del potro debidos a parásitos. Volvemos al problema del “bebé” débil. Un cólico relativamente habitual es el derivado de la generación de lo que se conoce como “tapones de ácaros”, que obstruyen el intestino delgado.

    Diarreas del potro. Los potros son como niños, si me permitís el paralelismo. Las diarreas son más o menos normales cuando el potro tiene menos de 10 días, y por tanto, en principio no hay que alarmarse por ello. Pero si el problema continúa durante varios días, hay que tratarlo adecuadamente para prevenir posibles deshidrataciones. En estos casos de deshidratación del potro es muy importante remplazar los líquidos perdidos, incluso si es necesario usando una sonda gástrica o hasta la incluso la perfusión intravenosa.

    Muchas veces la diarrea del potro se debe a errores en la crianza, sobre todo en materia de nutrición. También a agentes microbianos, fúngicos, víricos e incluso a parásitos. Lo importante es tratar el mal y sus secuelas, porque muchas veces el origen específico de esta enfermedad del potro no llega a conocerse con certeza, aunque se sospeche.

    Las úlceras gástricas del potro. Es una enfermedad relativamente frecuente en el potrillo. Requiere un tratamiento por parte del veterinario, que será quien determine, en los casos más graves, si es necesario realizar una gastroscopia al potro. El tratamiento intenta limitar la distensión del estómago, y para este objetivo es para lol que se coloca una sonda nasogástrica. También se procura reducir las secreciones ácidas del estómago del potro mediante el uso de medicamentos específicos, así como neutralizar las secreciones ácidas con antiácidos.

    Se dan sobre todo en potros antes de cumplir un mes de vida. No se sabe bien su causa, pero sí se conocen factores que lo favorece y empeoran, como el estrés, la gastritis, cambios bruscos del clima, estreñimiento, etc. También algunos virus y bacterias.

    Retención del meconio en el potro. Ésta sí es una enfermedad totalmente propia del potro, que tiene su origen en el mal funcionamiento de la evacuación de las secreciones intestinales que se han producido durante la etapa fetal del potro. Estas secreciones hay que expulsarlas cuanto antes; generalmente se tratan a partir de la cuarta hora de vida del potrillo.

    Funciones locomotrices

    Artritis séptica del potro. Esta enfermedad del potro puede ocurrir cuando el potro tiene menos de cuatro meses. El síntoma más claro es una acusada cojera en el miembro afectado y una distensión elevada de ese miembro afectado, acompañadas de fiebres de entre 38,5 y 40º. Las articulaciones más afectadas suelen ser la rodilla del potro, el corvejón y la babilla, "atacadas" por diferentes bacterias. No hay que perder tiempo en su tratamiento. Generalmente es necesario hospitalizar el potro para realizarle enjuagues articulares, mantenerlo bajo vigilancia y elevar la intensidad de los cuidados en la medida que sea necesario.

    El tratamiento consiste en lavados de las articulaciones afectadas. Si el tratamiento se resiste o se considera necesario, puede realizarse también una artibioterapia masiva por vía oral y general, tratamiento que es aconsejable prolongar hasta pasados por lo menos diez días desde que los síntomas desaparecen para garantizar su erradicación. También es aconsejable llevara a cabo exploraciones radiológicas antes y después del tratamiento, de manera que tengamos elementos de juicio para valorar si nos encontramos ante consecuencias irreversibles. Este dato es muy importante, sobre todo, de cara al futuro deportivo del potro.

    Deformaciones angulares de los miembros del potro. Puede verse la existencia de determinados defectos en los aplomos del potro. Si el defecto es de grado elevado, tendrá que corregirse mediante cirugía en determinados casos. Antes de llegar a la cirugía, en principio, estas desviaciones angulares se intentan corregir pronto. Para ello se cuenta con importantes recursos terapéuticos, generalmente combinando reposo y corrección de aplomos, mediante un herraje ortopédico, tablillas y prótesis.

    Aparato respiratorio

    Enfermedades respiratorias de origen infeccioso en el potro. Una vez más, nos pone en guardia la debilidad del recién nacido, ante el ataque en su aparato respiratorio de virus y bacterias que le provoquen una infección. El buen tratamiento de estos males es una inversión de futuro, porque precisamente hay que curarlo teniendo en cuenta la necesidad de evitar secuelas que jueguen una mala pasada en el rendimiento del caballo adulto.

    Neumonía en los potros. En el marco de estas enfermedades infecciones, una de las más virulenta es la neumonía provocada por el Rhodococcus equi, que afecta a los potros de entre 1 y 4 meses de vida. La afección es generalmente esporádica y se desarrolla normalmente en criaderos aislados, siendo su mortalidad alta. A veces la evolución con muerte es cuestión de días y otras veces el proceso se alarga. En todo caso, es un tratamiento complejo y muy costoso.

    Rodococosis en los potros. Ésta es una de las infecciones respiratorias del potro que más preocupación generan en las cuadras. Es una infección muy problemática y a veces termina en la muerte del animal. Por eso es necesario tratarla a tiempo para facilitar su curación e impedir las secuelas futuras que antes señalaba.

    Anoxia del parto. Se da sobren todo en los potros prematuros y es la insuficiencia respiratoria provocada por la inmadurez del aparato respiratorio del potrillo recién nacido, por resección fuera de tiempo del cordón umbilical o por graves efisemas pulmonares en la yegua madre. Lo síntomas son respiración de tipo abdominal, aparato sensitivo deprimido, cianosis de las mucosas, hipotonía muscular. La principal terapia es la liberación de las vías respiratorias, y para ello a veces basta con colgar al potro de las extremidades posteriores. Algo que nos recuerda al bebé humano recién nacido cogido de los extremos de las piernas boca abajo hasta que rompe a llorar y, por tanto, a respirar. En casos más extremos hay que valerse de la respiración artificial y de otros tratamientos.

    Otras enfermedades del potro

    La hernia umbilical del potro. Aparece bajo el aspecto de una excrescencia que se forma debajo del ombligo, cuando el potro tiene más o menos medio año de vida. Crece poco a poco y puede oscilar entre 2 y 6 centímetros. Si queremos comprobar que es hernia umbilical basta que nos aseguremos de que se trata de una pequeña deformación caliente que no se reduce y genera cierto dolor. De todas formas, no suele tener consecuencias, porque el orificio umbilical se cierra solo más o menos a los diez meses y el problema se acaba. Sólo raras veces no ocurre así, y la hernia puede llegar a estrangularse, provocando síntomas como inapetencia, depresión y dolor abdominal agudo.

    En general, los potros tienen las mismas enfermedades que los caballos adultos, aunque hay que tener en cuenta su mayor debilidad y la necesidad de abordar esos males lo antes posible. Lo peor que nos puede ocurrir es que queden secuelas a causa de la enfermedad, cosa que es más fácil que ocurra en el caso de las enfermedades virales.
    Este artículo fue publicado originalmente en el tema del foro: Las enfermedades del potro iniciado por Gume Ver mensaje original