La gran jornada de Longchamp tenía para los aficionados españoles el valor añadido de ver correr a un potro nacional, Noozhoh Canarias, en el Criterium de los dos años, una de las carreras más importantes del calendario europeo para esa edad. Llegó segundo, a medio cuerpo del favorito ganador y padeciendo una monta manifiestamente mejorable, lo que le convierte en puntero de su generación. Una prueba más de que en España, a pesar de la crisis, el desinterés de los medios y demás dificultades, se siguen criando buenos caballos y se mantiene activa una afición que tiene que ver con nuestra tradición y que sólo cuenta en firme con el entusiasmo de unos cuantos…como tantas cosas más, ay, en nuestro país. ¿Y cómo se quedaron los japoneses después del Arco, su añorado Grial? Pues nada, frustrados hoy pero dispuestos mañana a encontrar por fin su Parsifal. El día que lo consigan, se lo habrán merecido con creces.

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