El emir de Dubái, el jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum, es el dueño de una de las mejores cuadras de caballos del mundo. Pero en los últimos meses su nombre está ligado a una investigación relacionada con el doping. La pasada semana el jeque ha tomado una decisión para limpiar su nombre: ha encargado a su esposa la princesa Haya que dirija la investigación sobre el alijo de productos veterinarios sin licencia que las autoridades británicas encontraron en un avión privado el pasado mayo. Mohamed trata así de cerrar un año fatídico para sus establos. Haya, de 39 años, es la tercera y más joven de las esposas del jeque, además de presidenta de la Federación Internacional de Hípica y una consumada amazona.

El imperio ecuestre del emir de Dubái, salpicado por doping | Gente | EL PAÍS