Una nueva amenaza para los caballos es la ya usual práctica de poner cepos para impedir su movilidad en las diferentes ganaderías desde el año 2006 ya que se encontraron muchos caballos incinerados debido a su uso en una ola de incendios en Galicia.
Esta es una forma terrible de maltrato animal que debe ser denunciado por el respeto a los equinos.
Los efectos son perturbadores, los caballos deforman el andar y en algunos casos causan la muerte.
Se han iniciado una serie de investigaciones a los ganaderos que han colocado o colocan este instrumento en los caballos, que desafortunadamente se ha vuelto común entre los vaqueros y ganaderos siendo denunciados de manera anónima por personas que les ven y dan testimonio.

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