Excelentes fotografías, y claro, lo que han dicho todos, es una alegría inmensa el tener muy claro el recuerdo de la primera clase, el saber que se va a empezar a vivir cerca de los caballos, porque después del primer día (o de la primera clase) el lazo queda mucho más estrecho que antes. Podéis saber cualquier cosa acerca de ellos y nunca te sentirás mejor que el día que los montas y haces ese contacto tan fraterno que ellos en su más inmensa nobleza te ofrecen.
Regálate más espacios con los caballos de ahora en adelante y sabrás qué es el verdadero amor.
Gracias por compartir esas tan maravillosas fotografías y espero que no nos dejes sin mostrarnos más.

Un saludo.