Un Decreto de la Xunta, publicado el pasado día 6 de julio de 2012 en el Diario Oficial de Galicia, establece la obligación de que todos los caballos lleven microchip. Pero lo sorprendente, es que también establece aquellos caballos salvajes que se capturen sin identificación electrónica (microchip) y sin que sean reclamados por sus posibles dueños, podrán ser enviados directamente al matadero para su "destrucción".


En última instancia, el decreto gallego deja al libre albedrío de las autoridades municipales el sacrificio o no del animal. La alternativa que se contempla es la de subastarlos públicamente o entregarlos a organizaciones de acogida "con capacidad de recepción".