Hoy en día el tacón es un elemento claramente estético, pero las razones de su nacimiento son totalmente prácticas. Los tacones de la bota empleada para montar permitían fijar mejor el pie en el estribo. Posteriormente, en la Edad Media cobra una mayor difusión, porque se descubre que es una fabulosa herramienta para andar en medio de las calles embarradas, tanto por el agua de lluvia como por las aguas menos cristalinas arrojadas a la calle, con suciedad y excrementos.

Si bien todas la teorías apoyan el origen del tacón en la facilidad sujetar el calzado al estribo, en lo que hay menos coincidencia es en la identificación del momento más o menos exacto del nacimiento. Las botas del montar a caballo se hacen generalmente de cuero y se extienden a menudo sobre los tobillos. Y un elemento esencial son los tacones altos para evitar que la bota escurra del estribo mientras que montaban. Partiendo de este uso, algunas teorías remontan el origen de los tacones a los persas del siglo XII.

Sin embargo, no puede pasarse por alto la presencia en algunas ilustraciones del antiguo Egipto en las cuales tanto hombres como mujeres eran representados sobre zapatos elevados. También en China se empleaban zuecos de gruesa suela con el fin de aumentar en altura.
Parece ser que el tacón llegó a Europa a través de Turquía y Hungría. Inicialmente fueron los hombres los que empezaron a usarlo en Europa, precisamente para facilitar la sujeción al estribo cuando montaban a caballo.

En el siglo XVI en Francia se convirtieron en una herramienta muy apreciada para aparentar mayor estatura. Eso sí, con la ayuda de bastones que aseguraran una cierto equilibrio al caminar.

Los zapatos de tacón alto fueron lucidos por primera vez por Catalina de Médicis el día de su boda. Gracias a la celebración de este evento empezaron a popularizarse.

A mediados del siglo XVII, el zapatero Nicolás Lestage le hizo unos zapatos de tacón alto al muy coqueto rey Luis XIV, quien era conocido por ser un fanático de este tipo de calzado.

Empezó a extenderse la versión de tacón alto para mujeres, hasta el extremo de que había damas de la aristocracia con tacones de 15 centímetros. Éstas son las que no podían caminar bien y relativamente seguro sin la ayudan de bastones.

El tema se politizó, de manera que el parlamento inglés en el siglo XVII llegó a prohibir el uso de tacones por inmoralidad, porque se dieron casos de mujeres que se habían caído utilizando estos zapatos, a veces con consecuencias tan dramáticas como la pérdida de bebé por parte de embarazadas. Otro tanto hicieron las autoridades venecianas.

En 1923 los tacones cruzaron un puente mucho más trascendental: entraron en Hollywood. Salvatore Ferragamo elaboró finos tacones de salón y los empleó en la película ‘Los diez mandamientos’.

Hoy todo ha cambiado. Por un lado, el tacón alto es un elemento estético generalmente femenino. Pero también el tacón más disimulado es un elemento estético masculino. Por el contrario, la mayoría de las botas de montar a caballo modernas tienen tacones bajos.