El otro día vi en la serie Hispania (ya sabéis, lusitanos luchando contra romanos) como los chicos de Viriato usaban estribos. Un anacronismo, sin duda; algo propio de una serie entretenida, a mí me gusta, pero de segunda. El rigor histórico está al servicio del entretenimiento de la historieta, como suele ser.

Aunque las películas nos llevan a la confusión y casi pensamos que las legiones romanas son poco menos que romanos a caballo, lo cierto es que la caballería romana sólo era una élite y la mayoría de los soldados romanos lo eran de infantería. Para que os hagáis una idea, según Polibio, los soldados romanos a caballo eran los 1.200 patricios adinerados; el resto del ejército era infantería. La proporción era por cada romano a caballo, 10 soldados de infantería. Cuando se habla con envidia militar de las legiones romanas y su potencia bélica, se está hablando esencialmente de las tropas de infantería. La caballería abundante sólo es cosa de las películas.

Hábiles jinetes

Naturalmente, todo hay que decirlo, eso no impide reconocer la existencia de jinetes muy hábiles, incluso con caballería pesada. Un núcleo interesante lo constituían los arqueros a caballos. Eran jinetes muy duchos capaces de lanzar flechas en todas dirección al tiempo que galopaban. Eso, sin estribos. Igual ocurrió con la caballería dotada de lanza, muy eficaz. Digamos que lo que más ayudaba a la estabilidad era precisamente la silla de montar, general de "cuatro cuernos", como he comentado antes.

Los mismos patricios eran poco partidarios de aceptar soldados de caballería, porque eso rompía la diferencia elitista. Tan es así, que con esta diferencia se produjeron algunas derrotas sonoras, como la de Cannas. Mientras que en Roma la proporción de la caballería era de 1 a 10 con respecto a la infantería, esa proporción entre los cartaginenses era de 3 a 10. Esta diferencia y la valoración y uso cartaginense del caballo explica esa derrota bestial de los romanos en Cannas, donde Aníbal machacó en los flancos con su caballería a la débil caballería romana. Los venció por K.O. total.

Caballería mercenaria

Los romanos fueron entendiendo la importancia de la caballería, y para no alterar sus esquemas clasistas, terminaron por organizar unidades de caballería formadas a base de reclutar mercenarios de las tierras ocupadas. Así es como empezaron a valerse de las virtudes de una caballería ligera, capaz de realizar maniobras versátiles muy productivas en el campo de batalla.

Volvemos a los estribos, que se me escapa el tema que me ha traído a este post. A la hora de montar, los romanos contaban con sillas (muy conocida la denominada de ¨cuatro cuernos¨), pero lo que no tenían era estribos. Por eso no valoraban demasiado el papel de la caballería, porque ya se sabe que montar sin estribos nos es precisamente cómodo, sobre todo cuando se trata de un caballo de gran cruz.

Los estribos los inventaron los chinos

Como tantas cosas en la vida, los estribos los inventaron los chinos y a Occidente este invento llegó a través de los hunos. Los primeros estribos a los que puedan considerarse estribos se han encontrado en el norte de China y han sido datados en el siglo IV d.C. Desde ahí se extendieron por las estepas del Asia Central, hasta que llegan a Occidente de la mano de los hunos. Es decir, que sólo los romanos tardíos empezaron a ver los estribos. Y no sólo eso, es que los caballos no se herraban, lo cual limita mucho su capacidad. Incluso cabe señalar que el jinete de irrita totalmente las piernas desnudas, y sólo cuando empiezan a copiar a los celtas en este sentido empiezan a usar pantalones hasta media pantorrilla cuando montaban. Desde entonces se ahorraron muchos cardenales.

Sin estribos, a los romanos les resultaba más bien incómodo mantener la estabilidad sobre el caballo. Los jinetes tenían que evitar choques demasiado fuertes y giros bruscos para no caerse del caballo en la batalla. Solución, usar poco la caballería en el combate. Las más de las veces, como apoyo a la infantería. La cosa cambia con la llegada de los hunos en el siglo IV de Asia, que llegaban a lomos de caballos que contaban con un invento fabuloso: los estribos. Se lograba con ello la estabilidad del jinete. Adoptaron enseguida el invento y los usaron, por desgracia de éstos, contra ostrogodos y visigodos.

Otras teorías ponen el origen del invento del estribo en la India. Nace en forma de argolla en la que se introduce el dedo gordo de pie. Ese rudimentario estribo embrionario se fija al caballo valiéndose de una cincha.