Lo hemos visto en muchísimas películas, y es así. Quizá donde más se popularizó la carrera de carros romanos en el mundo del cine fue en la película Ben-Hur. Realmente la carrera en esta película es una obra de arte por sí misma. Era un deporte francamente popular en el mundo romano.

Los juegos circenses romanos tenían origen etrusco y empezaron haciéndose en Roma, en un primer momento combinados con combates de boxeo. La tradición cuenta que la primera competición de carros la organizó Rómulo al poco de fundar Roma en el año 753. Con una mala jugada de por medio, porque invitó a las carreras a sus vecinos, la tribu de los sabinos. Pero mientras se divertían contemplando los juegos, cuando más distraídos estaban, secuestró a sus mujeres.

El Circo Máximo de Roma

El primer rey etrusco Tarquino Prisco, construyó una pista para deportes en el centro de Roma, que posteriormente fue reemplazado por el Circo Máximo. Un circo que tenía capacidad para 250.000 espectadores.

La mayor parte de las veces los circos realmente eran una larga pista flanqueada a ambos lados por varias filas de asientos, generalmente de piedra y con frecuencia puestos sobre laderas inclinadas, para obtener así la visión de las diferentes filas. Las pistas son mucho más flexibles, en contraposición al anfiteatro de asientos y estructura más rígida, en círculo. En las pistas, era posible incluso llevarse la comida y dar buena cuenta de ellos en los laterales de las pistas. Un día de picnic celebrando la visión de las carreras.

Frecuentes choques de carros

Se ponían dos pistas en paralelo y se unían en una curva. En medio de las dos pistas, la "spina" era un muro bajo que hacía las veces de una mediana de la carreteras, para evitar colisiones. A pesar de llo, los choques y accidentes durante la carrera de carros eran muy frecuentes

Con el tiempo, los aurigas se convirtieron en profesionales, muy apreciados y valorados. Algo que nos puede recordar a los deportistas de deportes muy populares como el fútbol, por ejemplo. El origen de esto lo podemos encontrar en los aurigas vencedores, que obtenían fama y riqueza. Sus nombres se coreaban y usaban con admiración y fetichismo, hasta el extremo de que podemos encontrarlos en mosaicos, cristalerías y objetos diversos. No era para menos, porque se trataba de un deporte con gran riesgo para el auriga; morían varios todos los años.

Generalmente cada carrera incluye 12 carros de caballos, que arrancan la carrera de forma escalonada para que no tengan ventaja inicial los carros que salen de las calles exteriores. Algunas carreras denominadas "simples" sólo participaba un carro por cada equipo.

Las carreras de caballos movían mucho dinero

Otro aspecto que nos recuerda a los deportes más populares de la actualidad, viene representado por el dinero que se movía en torno a las carreras de carros. Era un negocio cara pero al mismo tiempo muy rentable.

Los carros solían de madera y relativamente frágiles, se rompían con frecuencia. Geralmente, de los carros tiraban cuatro caballos, eran las cuadrigas, aunque también había casos de dos caballos, que eran las bigas; y también podían haber carros de más de cuatro. Ya podemos intuir que el mayor riesgo aparecían en las curvas que unían las dos pistas paralelas. Los choques eran muy frecuentes.

Curioso reportaje sobre el rodaje de las carrera de cuadrigas de Ben-Hur:



Los colores (como el fútbol actual) identificaban a los equipos. En Roma, por ejemplo, competían cuatro equipos de aurigas: blancos, azules, rojos y verdes. Los aurigas vestían los colores de sus equipos. En las ciudades la rivalidad entre los diferentes equipos era enorme. ¿Os suena? Y además a veces la cosa terminaba en violencia. También eso nos suena.

Los carros circulaban de noche

A pesar de las virtudes del carro en el deporte, para los transportes tuvo una importancia menor. La gente viajaba mayormente a pie, aunque la distancia fuera larga. Como pequeño lujo, se usaban los caballos, mulos y burros para carga. Naturalmente, había una amplia gama, desde los pesados carromatos tirados por bueyes hasta los carruajes tirados por un solo caballo.

Conviene señalar, eso sí, que se usaban dispositivos de suspensión para los carros de pasajeros, destinados a hacer el viaje más cómodo. Quienes se lo podían permitir, el viaje cómodo era dentro de una litera transportada por esclavos. Un dato curioso, en la ciudades el movimiento de carros sí se convirtió en un problema, hasta el punto de que se reguló el tráfico. En Roma se prohibió la entrada de carros en Roma durante el día, sólo podían circular de noche, en tiempos de Julio César. Esa restricciones se extendió posteriormente a las demás ciudades.