Las tradiciones de cada pais son algo especial por que nos recuerdan las raíces de nuestro pueblo y cuentan un poco de nuestra historia a los extranjeros, este tipo de tradiciones como "Los caballos del vino" es especial para los amantes de los caballos y las tradiciones milenarias. La fiesta de "Los caballos del vino es ademas una fiesta que atrae a los turistas, por la espectacularidad con la que son disfrazados los caballos.

He aquí una pequeña descripción que encontré de la fiesta, y el link por si desean ver las fotos: Los Caballos del Vino de Caravaca | La web de las Fiestas Tradicionales

"El primero de mayo comienzan las Fiestas de Mayo de Caravaca de la Cruz y sus tradicionales actos alrededor del caballo. Junto a los desfiles de moros y cristianos, los llamados “Caballos del Vino” son la principal atracción de un programa repleto de citas que recuerdan la historia y la leyenda de esta localidad murciana. Éste conmemora como los caballeros templarios que protegían la plaza en el siglo XIII lograron burlar el sitio de los “moros” y llevar a lomos de sus corceles pellejos de vino que propiciaron, junto a la venerada Cruz, el fin de una epidemia.

Lo que empezó siendo, según documentos del siglo XVIII, una sencilla procesión en la que los caballos adornados con cintas de colores transportaban pellejos de vino hacia la reliquia de la Cruz, que se regó con aquel vino de los Templarios antes de hacerse el milagro de la curación de los habitantes, es hoy una multitudinaria y espectacular fiesta en la que los animales son los protagonistas. Sobre todo en el momento en el que corren sujetos por cuatro personas por una de las calles del municipio, adornados con llamativas vestimentas.

Durante el primero de mayo podemos ver a los caballos sin esas vestiduras con las que correrán el día siguiente. Son los actos recogidos bajo la acepción de “Caballo a pelo”, cuando cada peña caballista muestra a su animal ante los vecinos y el jurado del “Bando de los Caballos del Vino”. Durante el recorrido cada caballo y peña llevan su propia banda. A los lados de la calle por la que discurren hasta la plaza ya se disfruta de una gran ambiente festivo. En una de las calles se realiza, incluso, un pequeño ensayo de la carrera del día siguiente, con cuatro caballistas asidos al animal. Cuando llegan a la Plaza del Hoyo los caballos se someten al escrutinio del jurado, que anuncia su decisión y da los reconocimientos esa misma tarde.

Al día siguiente, 2 de mayo, los caballos ya salen a la calle engalanados con sus mantos. También se visten de forma especial la mayor parte de los vecinos, que comienzan el día en la misa que conmemora la aparición de la Cruz en Caravaca ataviados con la camisa blanca y el pañuelo rojo propios de este día. Luego los actos se trasladan a la llamada “Cuesta de la Simona” (en realidad se llama Calle del Hoyo). Allí los Caballos del Vino se prueban para la carrera que va a tener lugar en unas horas. Muestran de lo que son capaces ante la atenta mirada del público, pero sin cronómetro. Todavía no ha llegado el gran momento.

Y en esta intensa mañana, aún les queda a los caballistas y sus corceles una nueva cita con la tradición antes de la gran carrera. A partir del mediodía se celebra un desfile en el que aparecen los moros y cristianos, que cogerán el protagonismo de la fiesta a partir del día siguiente. Todos, caballistas, moros y cristianos y autoridades, se dirigen hacia la explanada del castillo, donde hoy se alza el Santuario de la Cruz, con la bandeja de flores que entregan las Hermanas Clarisas y que va a ser rociada con la Cruz bañada en vino, en uno de los actos más tradicionales y con más simbolismo de las fiestas de Caravaca.

Nada más terminar el desfile, y en paralelo con el acto de bendición de las flores y el vino, comienza desde la explanada la carrera de los caballos. Los animales de cada una de las peñas caballistas corren por turnos, en una competición a contrarreloj en la que deben ir acompañados en todo momento por cuatro personas asidas a los flancos. El público se concentra a los lados del estrecho pasillo por el que pasan los caballos y los caballistas, admirando el minucioso control que deben ejercer las personas sobre la bestia. Cuidado con las aglomeraciones, pues los caballos y sus guías pasan a toda velocidad y hay que ser muy experto para medir las distancias. Además, seguro que nos dejamos llevar por la excitación y los nervios que se viven en una fiesta única y espectacular, declarada de Interés Turístico Internacional."